Las DeVallet al espacio

Las DeVallet al espacio

Te contamos todo sobre el día del lanzamiento

Celia Maeso - 11/06/2021

Vestidos de ballet

El sábado 29 de mayo, desde un lugar de La Mancha de cuya punta no queremos acordarnos realizamos el lanzamiento de las DeVallet al espacio. Pensábamos que la aventura sería dejar volar a la punta, pero no, la verdadera aventura llegó cuando tuvimos que ir a buscarla a la ubicación en la que Miguel predijo que caería en función de la cantidad y velocidad del viento, entre otros factores.

Rumbo al Toboso

Empezamos la aventura a las 6:00h y desde Valencia pusimos rumbo al Toboso. Después de tres horas de trayecto en coche y alguna que otra parada nos adentramos en tierras manchegas repletas de molinos y tractores. 

A prepararlo todo

Una vez que llegamos a la ubicación en la que Miguel planeó el lanzamiento nos pusimos puntas a la obra. Lo primero fue extender una lona en el terreno de arena y piedras en la que pusimos todo el material necesario para el lanzamiento. Nos dividimos el trabajo para poder hacerlo todo más rápido. Mientras unos se encargaban de hinchar el globo de 3 metros de diámetro con la botella de helio, otros preparaban la caja en la que iba la punta, las dos cámaras GoPro y el gps (nuestra salvación).

Hicimos un directo de Instagram para que pudieseis ver cómo lo preparábamos todo y, lo más importante, el despegue del globo con la punta hacia el espacio.

5,6,7,8… a volar

Por fin llegó el momento de dejar volar la punta. Ya la habíamos anclado bien a la caja que estaba unida al globo. Y así fue como punta y globo dieron comienzo a su pas de deux que tuvo una duración de 3h 22' 10''. Juntos demostraron que ciencia y danza pueden bailar juntas. Nos quedamos mirando al cielo viendo como el globo iba ascendiendo y estaba cada vez más lejos hasta ver que era solo un pequeño puntito blanco en el cielo azul.

En busca de la punta perdida

Nos dirigimos a las cuatro localizaciones que rodeaban el lugar en el que “supuestamente” iba a caer la punta. Efectivamente esto no ocurrió así. La punta aterrizó en Cuenca y en medio de un bosque. Sí, en medio de un bosque repleto de piedras, zarzas, árboles y muchos desniveles.

Como hemos dicho antes, nuestra salvación fue el GPS que instaló Miguel dentro de la caja. Este fue el que se encargó de mandarnos la ubicación de la punta. Tras varias coordenadas, idas y venidas de la cobertura de nuestros móviles y unas cuantas horas andando, Silvia recibió un mensaje con la localización exacta. En ese instante se hizo la luz y corrimos (como pudimos...) hacia la ubicación de la punta. Había aterrizado en el claro del bosque que nos estábamos recorriendo de arriba abajo en busca de la punta perdida. Cuando la cogimos no nos creíamos que después de casi 4 horas buscándola la teníamos en nuestras manos. Eso sí, no podíamos dejar de tocarla y decir: “¡que ha estado en el espacio!”. 

En cuanto conseguimos salir del bosque lo primero que hicimos, además de beber agua, fue ver todo lo que había grabado la GoPro. Cuando apareció en la pantalla del ordenador de Miguel la DeVallet bailando en el espacio se nos puso la piel de gallina. Justo en ese instante fuimos conscientes de lo que habíamos conseguido hacer. Sin duda, todo esfuerzo valió la pena.