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Lesiones en los pies de bailarina

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Lesiones en los pies de bailarina

Lesiones en los pies de bailarina

Conoce cuáles son las más comunes y cómo evitarlas

Amparo Mª Parreño Badía - 06/05/2021

Vestidos de ballet

En la consulta de la clínica, detrás de mí, tengo un bonito cuadro de un pie sobre puntas. “Cuánto deben sufrir las chicas que bailan ballet”, “mira que es bonito , pero que antinatural es ponerse de puntillas”, “yo eso no se como lo harán pero desde luego debe doler”... Debe doler. Estos son algunos de los comentarios que más escucho de gente no relacionada con el mundo del baile que observan el cuadro mientras les trato y, desde luego, “debe doler” es la frase que más se repite.

Sobre mi

Recuerdo mi época como estudiante de danza clásica del Conservatorio Profesional de Danza de Valencia, y los inicios con el calzado de puntas: callos, ampollas, sangre, uñas negras y un largo etcétera. A pesar de la profesionalidad y el conocimiento del profesorado no recuerdo consejos o recomendaciones de cómo tener un buen cuidado de uno de los principales instrumentos que me iban a ayudar a tener un buen recorrido como bailarina: mis pies.

En algún momento pude escuchar de lejos la palabra “podólogo”; pero vaya, no tenía, mucha idea de en qué me podía ayudar. Tras una lesión en mi pie, empecé a interesarme por las dolencias en los pies de los bailarines y por las competencias de los podólogos. Hoy en día, y a consecuencia de esa lesión, me dedico a la podología y a la fisioterapia.

A los fisioterapeutas parece que ya los conocemos cada vez más, pero, ¿en qué puede ayudar un podólogo a un bailarín? La respuesta más sencilla podría ser que podemos prevenir las lesiones más típicas en la danza y eliminar o disminuir el dolor para intentar que no sea la causa de un posible abandono del baile. Para ello es importante conocer cuáles pueden ser las lesiones más comunes en danza clásica, con la finalidad de ser capaces de reconocerlas y saber acudir al profesional sanitario adecuado.

Tipos de lesiones

Así por tanto, y tras algunos años en la profesión, entiendo que podríamos clasificar las lesiones de bailarines en pies en seis grupos:

Las dermatológicas (ampollas, durezas, uña negra…); las articulares (donde se encuentra el famoso juanete que seguro que habéis escuchado o vivido); las musculares (a consecuencia de una sobrecarga, movimientos bruscos o estiramiento mal realizado en gemelos, sóleo, tibial…); las ligamentosas (la más común es el esguince); las tendinosas (como la tendinitis en el talón de Aquiles) y las neurovasculares (Las que ocurren en vasos sanguíneos o nervios y que se traducen en hormigueos o sensación de corriente eléctrica que va hacia los dedos como el Neuroma de Morton).

Pero, si bailo, ¿Voy a tener estas lesiones?... Definitivamente, lo más probable es que NO.

Pero hasta ahora, que no ha habido una cultura muy arraigada del cuidado de los pies, han sido lesiones comunes por el tipo de movimientos de repetición y calzado. Tanto a nivel de calle como dentro del mundo de ballet se ha dado por hecho que se puede aprender a bailar con dolor.

La realidad actual es que realizando un estudio en profundidad de cada bailarín y cada pie, podemos prevenir o retrasar la aparición de las lesiones y especialmente… ¡Podemos eliminar o reducir el dolor !

Indicaciones generales de calentamiento

Pero, ¿cómo? Las pautas para cada lesión en pies las marcaría el podólogo según cada caso, pero como indicación general para evitar ciertas lesiones es importante empezar a usar las puntas en el momento indicado y elegir correctamente las que son adecuadas para ti.

Además, hay que tener presente proteger los dedos, curar las heridas de manera adecuada y asegurarnos de que realizamos una buena repartición de cargas en los pies.

Por otro lado, realizar un buen calentamiento es vital para prevenir lesiones. Para calentar de manera efectiva habría que comenzar haciendo movilizaciones de las articulaciones que más vamos a utilizar (principalmente brazos, columna ,caderas, rodillas, tobillos y dedos de los pies).

A continuación se pueden realizar masajes de la musculatura, bien con las propias manos o bien con la ayuda de un rodillo (tus cuádriceps , gemelos y planta de los pies lo agradecerán). Luego podemos pasar a hacer movilizaciones resistidas con ayuda de gomas (brazos, piernas y pies).

Por último trabajaría la elasticidad, importante no realizar rebotes. Para estirar correctamente hay que mantener la posición de estiramiento unos 10-20 segundos y descansar repitiendo el estiramiento varias veces. La elasticidad recomiendo trabajarla en último lugar ya que son posiciones más forzadas y nos aseguramos que tenemos el cuerpo bien preparado.

Trabajar el lado derecho e izquierdo de tu cuerpo por igual es importante para evitar descompensaciones musculares que pueden conducir a lesiones. De esta manera tenemos un buen equilibrio muscular entre ambos lados.

También debemos tener en cuenta también el balance muscular. Con esto nos referimos a que músculos que hacen acciones totalmente contrarias deben estar también en equilibrio para que uno de los dos no tenga que trabajar en exceso para compensar al otro y de esa manera sobrecargarse. Me explico: los músculos flexores del pie (flex), deben estar correctamente trabajados al igual que los extensores ( punta y media punta). Al igual que cuádriceps (extensión de rodilla) e isquiotibiales (flexión de rodilla).

Pero también es importante tener en cuenta que hay gente que tiene predisposición genética a desarrollar ciertas patologías tales como artrosis o artritis reumatoide, por lo que es importante realizar una buena anamnesis del paciente en un estudio clínico para detectar y poder retrasar o incluso prevenir la aparición de estas dolencias.

A la hora de realizar tratamientos tendremos que tener en cuenta cada caso de manera individualizada, ya que cada pie es un mundo y un juanete en una persona puede ser totalmente diferente en otra. Una persona irá perfectamente con protección del dedo y tratamientos conservadores y otra persona es posible que necesite recurrir a tratamientos más invasivos.

Así que bailarín o bailarina que estés leyendo esto: recuerda que tus pies son fundamentales… ¡cuídalos y te llevarán lejos! Y ante la duda, ¡visita a un podólogo!

Sobre la autora

Amparo Mª Parreño Badía es Bailarina, Podóloga y Fisioterapeuta especializada en pies de bailarines.

Síguela en Instagram: @podologaonpointe