Miko Fogarty. Experiencias personales. – DeVallet

Miko Fogarty. Experiencias personales.

Entrevista a una de las jóvenes promesas más conocidas internacionalmente

Xavier Dalmau - 07/11/2021

Clase de ballet

Hoy en nuestra sección de entrevistas personales hemos querido entrevistar a una de las jóvenes bailarinas más conocidas en el mundo, Miko Fogarty. Nos cuenta su experiencia en la danza, su trayectoria y cuáles son sus sueños y ambiciones.

Miko Fogarty fue bailarina del Royal Ballet de Birmingham, entre otros premios fue ganadora de la medalla de bronce del Youth Prix of America en 2010, también ganadora del Concurso Internacional de Ballet de Moscú en 2013 con medalla de oro y formó parte del documental First Position además de tener la fama mundial ya mencionada. Una lesión la mantuvo alejada de la danza dos meses y tras este tiempo decidió dar un cambio en su vida. En la actualidad Miko es bióloga integrativa y estudia un máster en podología. Desde lo más alto del ballet hasta llegar a donde está ahora Miko tuvo que afrontar nuevos retos, reinventarse y salir de la zona de confort con un resultado maravilloso, ya que quería encontrarse con su pasión más escondida, la medicina.

Como anécdota, os contaré que Miko y yo coincidimos en el Programa de Verano de la Escuela de Ballet de San Francisco
y cuando la vi no pude evitar sentir admiración, ya que ya había oído hablar sobre ella en varias ocasiones y seguía su fantástica trayectoria, ¡toda una inspiración! Empezamos con la entrevista.

¡Miko siéntete muy bienvenida en DeVallet!

¡Es un placer estar hoy aquí con vosotros!

Comenzando por tus inicios, empezaste con el ballet poco después de los 4 años, cuéntanos sobre esas primeras experiencias con el ballet y qué te llamó la atención al principio.

Exactamente, empecé el ballet a los cuatro años, aunque lo compaginaba con muchas otras actividades como mis clases de piano y violín, así como clases de tenis. Desde pequeña no perdía la oportunidad para ir a ver un ballet actuar, así como ir al teatro a ver cualquier representación hacían de mi día un día perfecto y aún lo siento así, pero el ballet llamaba mucho mi atención desde que tenía cuatro años. El glamour, el brillo, los tutus, todo eso me fascinaba del ballet y también la gracilidad de las bailarinas, pero sobre todo las puntas me entusiasmaban, ¡yo quería llevar unas puntas! De hecho ahora estoy estudiando el funcionamiento y la salud en los tobillos y quiero aprender más sobre el mecanismo de los pies que nos deja subir a la punta.

Paco León

Mucho antes de escribir, producir y dirigir, Paco León se formó como bailarín. Ha asistido a talleres dirigidos por Ramón Oller, ha bailado junto a Israel Galván y ha trabajado en espectáculos de Manuela Nogales y la compañía Peepping Tom. “Siempre fui muy malo bailando y sufría mucho. El bailarín tiene cierto masoquismo que a mí me falta. Yo soy muy hedonista”. El 29 de abril del año pasado, en pleno confinamiento, Paco sacó a la luz una de las fotos de la época en la que estuvo bailando. Todos sus seguidores y los medios de comunicación quedaron impresionados al saber sobre su faceta de bailarín.

Me gustaría centrarme ahora en el apoyo familiar, ¿crees que es importante que las familias se involucren en la danza y en el mundo que introducen a sus hijos, con todas las caras buenas y malas?

Bueno esta es una pregunta que tiene diferencias dependiendo del país de origen, es decir, no es lo mismo en países europeos donde se apoya mucho más la danza y donde tienen programas de enseñanza con ayuda del gobierno y donde es más asequible una buena enseñanza. En los Estados Unidos esto no es así, ya que las escuelas de ballet son realmente caras y, al menos, necesitas el apoyo financiero de tus padres. Realmente hay ventajas y desventajas de tener a tus padres muy involucrados en la danza. La pasión por la danza tiene que venir de los bailarines y no de los padres, pues si no no funcionaría, aunque obviamente esta pasión puede ser compartida. Unos padres que te apoyan siempre es muy bueno en la carrera de la danza pero tiene que haber un equilibrio entre padres e hijos.

Ahora pasamos a hablar sobre tu salud y ese nuevo cambio, después de tu fractura del segundo metatarsiano tuviste tiempo para pensar en cómo querías reorientar tu vida, ya que fue una recuperación de dos meses. Cuéntanos cómo tras dejar el Ballet de Birmingham te adentraste en el mundo universitario para conseguir tu nuevo sueño y cómo afrontaste los cambios.

Al principio fue un cambio muy grande, los bailarines estamos acostumbrados a bailar prácticamente todos los días, el bailar pasa a ser tu vida entera y con mi lesión no pude continuar el ritmo, fue muy diferente. No obstante, tuve la oportunidad de distanciarme un poco del ballet y ver lo que había más allá. En ese tiempo descubrí que me interesaba estudiar el cuerpo humano, como somos capaces de funcionar o de crear movimiento, prevención de lesiones, ese fue mi comienzo en el mundo de la medicina y la salud.

En cuanto a la vida universitaria, tuve una última actuación en Indonesia y el día posterior ya empezaba en la universidad, fue un cambio muy rápido, del escenario a la clase, aunque ya estaba mentalmente preparada para afrontar el cambio. Pensé que sería una transición dura pero no fue así. Empecé en una universidad pequeña donde no había muchos estudiantes, todo el mundo era muy amable allí, tuve suerte también con mis profesores y en conjunto todo esto me ayudó con la adaptación al cambio. Os puedo decir que una semana después de haber empezado las clases no me arrepentía en absoluto de este giro inesperado en mi vida, la decisión fue difícil, pero una vez tomada sabía que era la decisión acertada para mi misma, aunque fue uno de los años más difíciles de mi vida. 

¿Qué hay sobre tu futuro? ¿Quieres seguir bailando? ¿Cuáles son tus objetivos?

Es cierto que estoy decidida totalmente a seguir con la danza de alguna manera, me encanta ver ballet, creo que es una de las cosas más bonitas que puede hacer un humano. Doy clases de ballet y realmente adoro ser profesora de danza, puedo decir que disfruto más enseñando que bailando, así que doy clases y participo en workshops siempre que los estudios me dan un respiro. También tengo muchos amigos y compañeros del mundo de la danza, y ellos siguen en mi vida y quiero que eso siga así. 

En cuanto a mi futuro, quiero convertirme en doctora y centrarme en la salud de los pies y los tobillos. Aún no lo he decidido pero en un futuro me gustaría tal vez trabajar con bailarines que sufran lesiones en los pies, que son bastante comunes en la danza, así podrían confiar en mí, ya que yo misma he sido bailarina y sé por lo que pasan. Me encantaría que esta fuese una manera de seguir conectada con la danza y poder tratar a bailarines como doctora, aunque quiero seguir compaginándolo con ser profesora de ballet.

¿Qué te ha aportado la danza que puedas usar en tu día a día?

La danza me ha ayudado de múltiples maneras, y se podría decir que me ha dado los cimientos como persona. El ballet me ha dado también disciplina y focalización, si quiero conseguir algo soy estricta con ello e intento llegar al objetivo esforzándome. También me ha ayudado con mis estudios médicos, ya que los bailarines tenemos mucha conciencia corporal, sabemos cómo movernos y cómo funcionamos por el simple hecho de bailar, así que en clases de anatomía aprendiendo músculos muchas cosas cobraban sentido. 

También me ha ayudado a lidiar con la presión y la competición. Aprendí a no compararme con otras personas, aprendí a dar lo mejor de mí. No sacamos nada bueno comparándonos con los demás, ya que cada individuo tiene unas capacidades diferentes, es bueno estar feliz de que lo haces lo mejor que puedes según tus capacidades. Esto lo aplico para actuaciones y también para exámenes, y es algo que la danza me ha dado, me preparo lo mejor posible mediante el ensayo o el estudio, pero una vez ahí nunca sabes lo que puede pasar, es como una actuación en directo, da lo mejor de ti, mantente en calma, ya que sea cual sea el resultado no te enfades contigo mismo porque ¡así es el directo! todo puede pasar.

Esto es para las personas que están leyendo la entrevista, ¿cuál es tu ejercicio favorito en una clase de ballet?

¡Esa es una buena pregunta! ¡Nunca me la habían hecho! Siempre he pensado que el Grand Allegro era muy divertido, ya que al final de la clase ya estás caliente. Por otra parte, el inicio de una clase también me gusta mucho, ese momento en el que te estiras, es lento y te sientes muy bien. Así que puedo decir que mis dos momentos favoritos son el comienzo de la clase con los estiramientos cuando estás arrancando motores, y justo al final de la clase cuando haces grandes saltos y te lo pasas muy bien. La música también es muy importante que acompañe el ejercicio.

Si la verdad es que los estiramientos son muy importantes al inicio de la clase y muchas veces se les da poca importancia, así que gracias por decirlo. Hasta aquí llega nuestra entrevista con Miko Fogarty, ha sido un placer tenerte aquí con nosotros hoy y desde DeVallet te deseamos lo mejor para el futuro.

¡Muchas gracias a vosotros!

Paco León

Mucho antes de escribir, producir y dirigir, Paco León se formó como bailarín. Ha asistido a talleres dirigidos por Ramón Oller, ha bailado junto a Israel Galván y ha trabajado en espectáculos de Manuela Nogales y la compañía Peepping Tom. “Siempre fui muy malo bailando y sufría mucho. El bailarín tiene cierto masoquismo que a mí me falta. Yo soy muy hedonista”. El 29 de abril del año pasado, en pleno confinamiento, Paco sacó a la luz una de las fotos de la época en la que estuvo bailando. Todos sus seguidores y los medios de comunicación quedaron impresionados al saber sobre su faceta de bailarín.

Sobre el autor

Xavier Dalmau, filólogo de profesión, profesor de pilates y graduado en la Hamburg Ballet School, ha bailado con la compañía del Hamburg Ballet (Alemania) y ha participado en los intensivos de verano del School of American Ballet y del San Francisco Ballet School. Actualmente investiga sobre danza medieval y literatura.

Síguelo en Instagram: @dalmaudedalmata